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SEMANA SANTA

La Semana Santa es un período muy relevante en el calendario religioso de todos los países católicos. En España cobra aún más importancia y fama gracias a la manera de vivir y sentir esta época tan especial para todos los españoles.
La Semana Santa empieza el Domingo de Ramos y dura hasta el Domingo de Resurrección. Durante estos días en todas las ciudades y todos los pueblos salen las procesiones que para los creyentes constituyen un motivo de reflexión, y para los demás, la posibilidad única de ver las calles recorridas por imágenes de Jesús y la Virgen que durante el año reposan en iglesias, conventos e incluso museos.

Historia

Las primeras procesiones tuvieron lugar en Sevilla justo tras la liberación de esta ciudad del reinado musulmán en 1248. Y así siempre la Semana Santa lucía con su esplendor cuando los acontecimientos históricos lo permitían.
Se atribuye la aparición de la primera Hermandad a un grupo de Génova que llegó a Sevilla y salió con su procesión el Jueves Santo. Durante todo el siglo XV cuando todavía no había reglas para festejar la Semana Santa, las procesiones sólo salían el Miércoles Santo, el Jueves Santo y el Viernes Santo.
Las cofradías que organizaban las procesiones con las imágenes de los santos muy a menudo causaban la destrucción de las calles, así pues en 1510 se trazó el itinerario. Este período fue el mejor de la Semana Santa en Sevilla. La ciudad adquirió el monopolio del comercio con América y se convirtió en la ciudad más rica de Europa. La Semana Santa del Siglo de Oro estuvo marcada por un gran esplendor, ya que cada objeto de la vida cotidiana se convertía en una obra de arte. La riqueza de la ciudad y el mecenazgo de la Iglesia originaron la aparición de las figuras de madera de Jesús y de la Virgen. Estas figuras hechas por los imagineros eran verdaderas obras de arte enriquecidas con rasgos humanos. Los rostros llenos de dolor y sufrimiento despertaban emociones profundas entre los fieles y llegaron a ser los símbolos de la espontaneidad de Sevilla.
Puesto que el número de cofradías aumentó rápidamente, en 1605 la Iglesia impuso las reglas de la celebración de la Semana Santa y se introdujeron los itinerarios y horarios para cada cofradía.
La Ilustración llevó a la decadencia de las celebraciones y al mismo tiempo el Puerto de Sevilla decayó por el encenagamiento del Guadalquivir; la ciudad empobreció.
Con la restitución de los bienes confiscados a la Iglesia en 1834, las celebraciones de la Semana Santa recobraron su fama y carácter espectacular.

Las procesiones

Cada cofradía sale con su procesión de la iglesia a la que pertence dada Hermandad. Suenan las campanas y aparecen los nazarenos, miembros de la cofradía cuya participación en la procesión es el acto de penitencia. Llevan túnicas y capirotes en forma cónica que evocan los capirotes del Ku Klux Klan. Siempre procesionan con una cruz de madera o con un cirio. Luego sale el primer paso; una plataforma con la imagen de Jesús de su Pasión. Este paso hecho de plata o de oro puede pesar hasta 3 toneladas y está llevado por los costaleros. Estos hombres, miembros de la cofradía, llevan el paso sobre la nuca, lo cual requiere una fuerza y resistencias enormes. La procesión dura más o menos 8 horas y los costaleros caminan muchas veces bajo un Sol de justicia, están bajo el paso y su único alivio es un trago de agua que les da el aguador. Al salir de la iglesia tienen que ir de rodillas para cruzar el umbral del templo. Cuando se levantan, la gente concurrida aplaude. Los costaleros van al ritmo de la marcha que toca la orquesta. Es todo un espectáculo contemplar a los costaleros procesionando con ritmo acompasado y elegante. El paso lo siguen nazarenos cuyo n­úmero var­ía con cada cofradía. Y por fin aparece el paso más esperado: el paso con la Virgen. El culto a Nuestra Señora es la expresión de la religiosidad de todos los andaluces. El fervor que los fieles sienten por sus Vírgenes es tan inmenso que las Vírgenes son las verdaderas protagonistas de la Semana Santa. Son procesionadas como verdaderas reinas en sus tronos. Visten un manto precioso de terciopelo bordado en oro. Una de las más esperadas salidas procesionales es la de la Macarena. Ésta sale en la medianoche del Viernes Santo, dura catorce horas y participan en ella unos cinco mil nazarenos. La Macarena es tan admirada y respetada que los sevillanos acuden en masa a la salida de su procesión para exteriorizar su devoción.
Cada procesión termina con el encierro, es decir, los pasos vuelven a sus iglesias.
Cabe añadir que, sólo en las últimas décadas, ha crecido el número de cofrades que han encontrado en esta extraordinaria muestra religiosa y cultural un motivo para llenar las calles durante toda la Semana Santa. Además, una buena parte de los cofrades que se han incorporado a lo largo de los últimos años son extremadamente jóvenes, lo que garantiza un futuro prometedor para estas celebraciones. Es para menos: la Semana Santa hay que verla y vivirla.