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JOAN MANUEL SERRAT

   Hablar de Joan Manuel Serrat es hablar de uno de los símbolos más importantes de la canción de autor en las lenguas española y catalana. Nacido en Barcelona en diciembre de 1943, Serrat llegaría a convertirse en un icono del movimiento catalanista, de la lucha contra la dictadura en España y en Latinoamérica, y de la promoción de la poesía hispana.
   El noi del Poble-sec (el niño de Poble-sec, el apodo que recibió Serrat por el barrio de Barcelona en el que se crió) comenzó a tocar la guitarra mientras estudiaba ingeniería a principios de los 60. Serrat entró a formar parte del colectivo de artistas catalanes Els Setze Jutges, quienes se inspiraban en la chanson francesa y defendían el uso del catalán en sus letras. Los miembros de este grupo formarían el movimiento que más tarde se llamaría Nova cançó catalana (nueva canción catalana), de gran importancia para la cultura de la región.
   Serrat editó sus primeras cuatro canciones en 1965, bajo el título de “Una guitarra”. El éxito de ese disco hizo que en 1966 apareciera “Ara que tinc vint anys” (Ahora que tengo veinte años) y en 1967 “Cançó de matinada”. A finales de 1967 sacó al mercado su primer longplay, titulado de nuevo “Ara que tinc vint anys”. Todas sus canciones por entonces eran cantadas en catalán. Sus textos evocaban la vida cotidiana en su barrio de Barcelona, el amor y la juventud. Su defensa del catalán fue entendida por muchos como un rechazo a la dictadura franquista, y el joven Serrat comenzó a ser tomado como un símbolo de la resistencia. De hecho, las familias de ambos padres de Serrat habían luchado en el bando republicano, y con el paso de los años sus canciones hablarían cada vez más claro en contra del régimen.
   Pero en 1968 Serrat aún era simplemente un joven catalán con éxito que comenzaba a abrirse camino en el resto de España con sus primeras canciones en castellano. 1968 fue un año clave para él: grabó versiones en castellano de sus éxitos, que triunfaron en el resto del país, y puso música al poema “La Paloma” de Rafael Alberti, que más tarde daría título a su primer longplay en castellano. Su éxito y su juventud hicieron que se le ofreciera participar como representante español en el Festival de Eurovisión de ese año.
   Al ofrecérsele participar en Eurovisión, Serrat comenzó a aparecer en las portadas de las revistas y en los medios de comunicación, cantando siempre sus nuevas canciones en castellano. Esto no les gustaba a sus antiguos compañeros de la Nova cançó, quienes comenzaron a acusarle de traidor a la causa catalanista. Sin embargo, en marzo de 1968 Serrat apareció en un programa especial de televisión española, en el que cantó cuatro canciones en catalán y tan sólo tres en castellano. Serrat trataba de mantener un equilibrio y contentar a todos por igual.
   Sin embargo, a finales de ese mismo mes de marzo, Serrat anunció que no iría a Eurovisión a no ser que se le permitiera cantar en catalán. El anuncio sorprendió a todos, ya que la canción elegida (“La, la, la”) no había sido compuesta por Serrat, y el público no sabía si entender la polémica como un gesto de apoyo a la lengua catalana o como una maniobra publicitaria. El caso es que las autoridades franquistas reaccionaron inmediatamente, cancelando la participación de Serrat y dejando de emitir sus canciones en la radio y televisión nacional. En su lugar enviaron a Eurovisión a la cantante Masiel, quien apenas tuvo unas semanas para ensayar la canción. Para sorpresa de todos, quedó ganadora: la única vez que España ha conseguido ganar el festival de Eurovisión.
   Debido a sus problemas con los medios y las autoridades españolas, Serrat comenzó a actuar cada vez más frecuentemente en Latinoamérica. En 1969 publicó un disco homenaje a Antonio Machado, compuesto de versiones cantadas de sus poemas. Sus dos siguientes discos, “Mi niñez” (1970) y “Edurne” (1974) fueron censurados en España, y los fans tenían que tratar de conseguir las versiones latinoamericanas para poder escuchar enteras las nuevas canciones de Serrat.
   A finales de 1970 Serrat se encerró con un grupo de artistas e intelectuales en el Monasterio de Montserrat en Barcelona para protestar contra la represión franquista y pedir el fin de la pena de muerte. Durante esa época compuso su canción más famosa, “Mediterráneo”. Se trata de un homenaje épico al paisaje de la costa este española, que convirtió a Serrat no ya sólo en cantautor y músico sino también en poeta por méritos propios. La canción salió a la venta en el disco “Mediterráneo” de 1971, que se mantuvo entre los 10 discos más vendidos en España durante todo aquel año a pesar de la censura en los medios de comunicación.
   En 1972 continuó sus homenajes a poetas, con el disco “Miguel Hernández”, y en 1973 editó un nuevo disco en catalán, “Per al meu amic” (Para mi amigo). En 1974 retiraron la censura en televisión española, y Serrat actuó en un programa especial dedicado exclusivamente a él. Sin embargo, al año siguiente volvió a tener problemas con las autoridades franquistas: estando de gira en México hizo un comunicado de prensa en contra del régimen y a favor de la política mexicana de no reconocer al gobierno franquista (México únicamente reconocía al gobierno republicano español en el exilio). Las autoridades españolas decidieron entonces emitir una orden de busca y captura contra el cantante, que se vio obligado a quedarse en el exilio. Durante su etapa en Latinoamérica consiguió también despertar la antipatía de la nueva dictadura chilena de Augusto Pinochet, que le negó la entrada al país.
   Tras la muerte de Francisco Franco Serrat regresó a España y publicó un nuevo disco homenaje al poeta catalán Joan Salvat-Papasseit titulado “Res no es mesquí” (Nada es mezquino). Serrat seguía nervioso y bajo la constante amenaza de ser detenido, hasta que en 1978 se promulgó la Ley de Amnistía y se celebraron las primeras elecciones democráticas: el régimen franquista pasó por fin a formar parte del pasado.
   Serrat tenía ya entonces estatus de leyenda: formaba parte de una generación de cantautores como Víctor Jara, Atahualpa Yupanqui y Violeta Jarra que simbolizaban la lucha contra la opresión en el mundo hispano. Al mismo tiempo seguía siendo un referente imprescindible para la música catalana. Serrat comenzó a participar activamente en la vida pública, prestando su apoyo al partido socialista durante los años 80. Durante esa década publicó siete discos. En 1984 editó “Fa vint annys que tinc vint anys” (Hace veinte años que tengo veinte años) y en 1985 “El Sur también existe”, cuyas letras eran poemas del uruguayo Mario Benedetti.
   Al llegar los noventa, Serrat comentó lo curioso que era que le siguieran llamando noi (niño) cuando estaba a punto de cumplir cincuenta años. Publicó dos nuevos discos en 1991 y 1994, y en 1996 participó en una larga gira titulada “El gusto es nuestro” junto a otras leyendas de la canción española durante los últimos años del franquismo: Ana Belén, Víctor Manuel y Miguel Ríos. El disco que salió de esa gira se convirtió en uno de los más vendidos de la historia en España. Durante esa época Serrat fue reconocido como influencia fundamental en el trabajo de nuevos artistas españoles como Joaquín Sabina, Presuntos Implicados, Pedro Guerra, Fito Páez, Ismael Serrano y muchos otros.
   En 1995 se editó el primer disco de homenaje a Serrat, “Serrat, eres único”. Diez años más tarde se publicó una segunda edición con nuevos artistas, y para entonces ya habían salido al mercado discos como “Cuba le canta a Serrat”, “Per el meu amic Serrat” y “Señora. Ellas le cantan a Serrat”. En los últimos años Serrat ha seguido editando nuevos discos originales, pero en sus actuaciones prefiere mezclar la canción con los recitales de poesía, muchas veces realizando conciertos monográficos sobre la figura de un poeta en particular.
   En los últimos años Serrat ha pasado por ciertos problemas de salud, luchando contra un cáncer de vejiga y otro de pulmón, pero sigue visitando los escenarios y recibiendo honores y premios por todo el mundo hispanoparlante. Desde 1989 el ayuntamiento de Barcelona ha colocado placas conmemorativas en la ciudad señalando los lugares importantes en la vida del cantante (como la casa en la que se crió en el nº95 de la calle Poeta Cabanyes), además de editar una guía turística de la Barcelona de Serrat. Para todos aquellos interesados en la cultura popular española y catalana del siglo XX, el noi del Poble-sec se ha convertido sin duda en escucha imprescindible. 

 DANIEL BARRIO FIERRO

      MEDITERRÁNEO

Quizás porque mi niñez
sigue jugando en tu playa
y escondido tras las cañas
duerme mi primer amor,
llevo tu luz y tu olor
por dondequiera que vaya,
y amontonado en tu arena
guardo amor, juegos y penas.
Yo, que en la piel tengo el sabor
amargo del llanto eterno
que han vertido en ti cien pueblos
de algeciras a estambul
para que pintes de azul
sus largas noches de invierno.
a fuerza de desventuras,
tu alma es profunda y oscura.
A tus atardeceres rojos
se acostumbraron mis ojos
como el recodo al camino.
soy cantor, soy embustero,
me gusta el juego y el vino,
tengo alma de marinero.
qué le voy a hacer, si yo
nací en el mediterráneo.
Y te acercas, y te vas
después de besar mi aldea.
jugando con la marea
te vas, pensando en volver.
eres como una mujer
perfumadita de brea
que se añora y que se quiere
que se conoce y se teme.
Ay, si un día para mi mal
viene a buscarme la parca.
empujad al mar mi barca
con un levante otoñal
y dejad que el temporal
desguace sus alas blancas.
Y a mí enterradme sin duelo
entre la playa y el cielo...
En la ladera de un monte,
más alto que el horizonte.
quiero tener buena vista.
mi cuerpo será camino,
le daré verde a los pinos
y amarillo a la genista.
Cerca del mar. porque yo
nací en el mediterráneo.