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   CELTAS CORTOS

    Celtas Cortos fueron uno de los grupos españoles más importantes de la década de los noventa, haciéndose enormemente populares en la zona norte de la península con su pop-rock salpicado de influencias celtas. Gracias a ellos llegó a los oídos de la juventud española una música que tomaba elementos de la tradición popular del norte de España y del revival de música celta que se llevaba haciendo en Gran Bretaña e Irlanda por grupos como The Waterboys.
     Cuatro de los miembros fundadores de la banda (Carlos, Goyo, César y Óscar) se conocieron cuando estudiaban juntos en el instituto Delicias de Valladolid, y se juntaban después de clase para tocar música folk. En sus ensayos coincidían con otra banda de estilo similar llamada Almenara, en donde estaban Jesús Cifuentes como cantante y guitarra, Nacho Castro a la batería y Luis M. de Tejada al violín.
     En 1986 ambos grupos decidieron participar juntos en un concurso bajo el nombre “Colectivo Eurofolk”. Resultaron ganadores, y decidieron continuar su carrera musical juntos. Sin embargo, el nombre de la banda no les terminaba de convencer. Finalmente lo cambiaron por el nombre de una marca de cigarrillos sin filtro que fumaban algunos de los chicos (famosos también por ser baratos y de calidad variable): Celtas Cortos.
     En 1987 el grupo apareció en un recopilatorio de bandas jóvenes de Castilla y León, y en 1988 grabaron una maqueta de 10 canciones instrumentales. Tuvieron que esperar un año hasta poder sacar esas canciones al mercado bajo el título de “Salida de Emergencia”. En ese disco aparecía por primera vez la mascota del grupo: un guerrero celta con una guitarra eléctrica en la mano. En 1990 grabaron su segundo disco, “Gente Impresentable”. En él aparecían las primeras canciones con letra del grupo, cantadas por la característica voz de Jesús Cifuentes (más conocido como Cifu). Además, ese año su discográfica fue comprada por la multinacional DRO, que comenzó a promocionar el disco en las radios españolas. Celtas Cortos empezaban a tener éxito, llegando a vender más de 150.00 copias de su disco y actuando en directo por toda España.
     Pero el gran momento de Celtas Cortos llegó en 1991, cuando publicaron su disco más conocido, “Cuéntame un Cuento”. Cifu se convirtió en un icono para la juventud española, con su llamativa cabeza afeitada, y sus canciones pasaron a ser himnos de toda una generación. “20 de Abril” y “Cuéntame un Cuento” son canciones fundamentales para entender los años noventa en España.
    A partir de “Cuentame un Cuento”, algunos fans empezaron a notar que el componente celta de su música era cada vez más secundario, pasando a un primer plano los elementos de rock y ska. Su cuarto disco, “Tranquilo Majete”, supuso un nuevo cambio en su sonido. Alberto García, el violinista del grupo, sufrió un accidente y pasó a tocar el trombón: de ahí en adelante el violín desapareció casi totalmente de las nuevas canciones del grupo. Algunos fans comenzaron a quejarse de que la banda se estaba alejando cada vez más de sus raíces, pero eso no impidió que su discográfica intentara promocionarles en el extranjero. Su éxito fue tal que en 1993 grabaron un recopilatorio especial para Francia y Alemania que incluía una colaboración con Willy DeVille.
     A mediados de los noventa algunos de los miembros del grupo pasaron a tocar en proyectos paralelos, generalmente más cercanos a las raíces instrumentales del grupo. Celtas Cortos seguía siendo un grupo importantísimo en España, llenando estadios y salas de conciertos dondequiera que tocaban, aunque parecía que comenzaba a haber tensiones y desgaste dentro del grupo.
    Sin embargo, el éxito les hizo seguir hacia adelante. En 1996 sacaron al mercado “Días Inciertos”, y de nuevo fueron la banda que más conciertos dio en España durante ese año. Un año más tarde, en 1997, publicaron su primer disco en directo: “Nos vemos en los bares”. Fue grabado durante dos conciertos dados en su Pucela natal (Pucela es otro nombre para Valladolid). Este es el último disco en el que aparece la mascota del grupo, y para muchos fans simboliza el final de la etapa clásica de Celtas Cortos. Cifu hizo algunos comentarios durante los conciertos que apuntan a que aquello podría ser una despedida, y el título del disco fue entendido así por muchos: a partir de ahora “nos vemos en los bares” en vez de en los escenarios.
    El futuro de la banda no sería exactamente ese: en 1998 la Junta de Castilla y León anunció una gira de Celtas Cortos por pequeños teatros de la comunidad, titulada “El Alquimista Loco”. La banda regresaba a sus orígenes tocando únicamente temas instrumentales de estilo folk y celta. Pero lo más llamativo del proyecto (y del disco que grabaron tras los conciertos) era la total ausencia de Cifu.
    Sin embargo, la marcha oficial del hasta entonces líder del grupo no tendría lugar hasta principios de 2002. En ese año, y contra todo pronóstico, los demás miembros del grupo anunciaron la incorporación de Antuán Muñoz como cantante, y publicaron un nuevo disco “C’est la vie” en el que de nuevo abandonaron casi por completo los sonidos celtas. La acogida del disco no fue para nada como se esperaba: mucha gente comienza ya a pensar en Celtas Cortos en pasado, como aquél grupo que “era”.
    Hoy en día Celtas Cortos siguen en activo, y siguen llenando los escenarios cada vez que se suben a ellos. Como suele suceder con todos los grupos míticos que marcan generaciones, sus miembros originales se han reunido de nuevo (en 2008) y han grabado dos nuevos discos (“40 de Abril” e “Introversiones”). Pero lo cierto es que las canciones que siguen sonando en la radio son las de sus discos clásicos, aquellas cuyas letras y melodías de violín forman parte de la banda sonora de la juventud de miles y miles de españoles que crecieron durante esos años: nadie puede negar que Celtas Cortos son y serán ya para siempre parte esencial de los 90 españoles.

Daniel Barrio Fierro

Cuéntame un cuento

Cuéntame un cuento
y verás qué contento
me voy a la cama
y tengo lindos sueños.
Cuéntame un cuento
y verás qué contento
me voy a la cama
y tengo lindos sueños.

Pues resulta que era un rey
que tenía tres hijas,
las metió en tres botijas
y las tapó con pez,
y las pobres princesitas
lloraban desconsoladas,
y su padre les gritaba
que por favor se callaran.

Cuéntame un cuento
y verás qué contento
me voy a la cama
y tengo lindos sueños.
Cuéntame un cuento
y verás qué contento
me voy a la cama
y tengo lindos sueños.

Las princesas se escaparon
por un hueco que existía,
que las llevó hasta la vía
del tren que va para Italia,
y en Italia se perdieron
y llegaron a Jamaica,
se pusieron hasta el culo
de bailar reggae en la playa.

Cuéntame un cuento
y verás qué contento
me voy a la cama
y tengo lindos sueños.
Cuéntame un cuento
y verás qué contento
me voy a la cama
y tengo lindos sueños.

Bailando en la playa estaban
cuando apareció su padre,
con la vara de avellano
en la mano amenazando,
fue tras ellas como pudo
y tropezó con la botella,
que tenía genio dentro,
que tenía genio fuera.

Cuéntame un cuento
y verás qué contento
me voy a la cama
y tengo lindos sueños.
Cuéntame un cuento
y verás qué contento
me voy a la cama
y tengo lindos sueños.

Les concedió tres deseos
y ahora felices estamos,
y colorín, colorado
este cuento se ha acabado,
y resulta que este rey
que tenía tres hijas,
las metió en tres botijas
y las tapó con pez.

Cuéntame un cuento,
la enanita junta globos,
la que vuela por los aires,
la que nos seduce a todos.

Cuéntame un cuento,
el del Ratoncito Pérez,
que te deja cinco duros
cuando se te cae un diente.

Cuéntame un cuento,
que ya creo que estoy soñando,
cuéntame un cuento,
con música voy viajando.

Cuéntame un cuento,
que todavía no es tarde,
cuéntame un cuento,
que la noche está que arde.

 

20 de Abril

20 de Abril del 90.
Hola, chata, ¿cómo estás?
¿Te sorprende que te escriba?
Tanto tiempo es normal.
Pues es que estaba aquí solo,
me había puesto a recordar,
me entró la melancolía
y te tenía que hablar.

¿Recuerdas aquella noche en la cabaña del Turmo,
las risas que nos hacíamos antes todos juntos?
Hoy no queda casi nadie de los de antes,
y los que hay
han cambiado, han cambiado, sí.

Pero bueno, ¿tú qué tal? Di.
Lo mismo hasta tienes crios.
¿Qué tal te va con el tío ese?
Espero sea divertido.
Yo, la verdad, como siempre,
sigo currando en lo mismo.
La música no me cansa,
pero me encuentro vacío.


¿Recuerdas aquella noche en la cabaña del Turmo,
las risas que nos hacíamos antes todos juntos?
Hoy no queda casi nadie de los de antes,
y los que hay
han cambiado, han cambiado, sí.

Bueno, pues ya me despido,
si te mola me contestas.
Espero que mis palabras
desordenen tu conciencia.
Pues nada, chica, lo dicho,
hasta pronto si nos vemos.
Yo sigo con mis canciones
y tú sigues con tus sueños.

¿Recuerdas aquella noche en la cabaña del Turmo,
las risas que nos hacíamos antes todos juntos?
Hoy no queda casi nadie de los de antes,
y los que hay
han cambiado, han cambiado, sí.