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                                                                                     Tikal – un lugar mágico

    ¿Quién no ha soñado alguna vez en su juventud con ser el protagonista de aventuras como el gran Indiana Jones buscando reliquias y tesoros en antiguas ciudades olvidadas?
   Sin duda existen muchos yacimientos en el mundo entero que merecen  ser visitados pero éste es verdaderamente uno de los más espectaculares y uno de los pocos lugares del mundo que aún permanecen al margen de la explotación turística masiva.
Tikal, un lugar mágico que resguarda los vestigios de los Mayas, una de las civilizaciones precolombinas más importantes en la historia de América.
    Esta antigua ciudad Maya situada en  medio del Parque Nacional del mismo nombre, es hoy uno de los grandes tesoros arqueológicos de la humanidad. El rasgo más sobresaliente de Tikal son sus altos templos que superan los 44 metros (fot 1), pero lo que realmente le diferencia de  otros centros arqueologicos mayas es el hecho de encontrarse en el corazón de la selva tropical - el hogar de una gran abundancia de vida silvestre: jaguares, pecaríes, venados, cabritos, pumas, ocelotes, armadillos, tapires, monos, pavos ocelados, tucanes, varias especies de loros, más de 90 especies de reptiles y anfibios, son algunos de los animales que caminan tranquilos en estas áreas protegidas. Algunas de las especies son peligrosas. Sin embargo, éstas rara vez atacan a los seres humanos a menos que sean provocadas. Muchos de ellos son nocturnos y la mayoría no está presente en los alrededores de la población humana ni en los senderos cercanos a las ruinas. Sin embargo se puede visitar la selva más a fondo y seguir observando la fauna con un especialista o un guía cualificado. Está prohibido caminar fuera de los senderos designados  y desviarse fuera de los senderos no autorizados por la propia seguridad de los viajeros.
     El fuerte aroma de la tierra huméda y la densa vegetación, los sonidos de animales, la tranquilidad del ambiente y el hecho de que el 80% de las ruinas aún no han sido excavadas y parecen colinas crean una atmósfera mágica que no se encuentra en otros yacimientos y que te hace sentir como un explorador del siglo XIX que decifra los glifos de los templos en el medio de la selva (foto 2,3,4).
     En su apogeo durante el periodo Clásico, alrededor de 500 d. C, Tikal tenía una poblacion de 50,000 a 100,000 habitantes. Muchos lo consideran la ciudad gobernante principal de la Civilización Maya. Las investigaciones por radiocarbono revelan que los Mayas se establecieron aquí  el año 700 a. C. Alrededor del año 900 Tikal empezó a decaer. La ciudad quedó abandonada por misteriosas razones. Sus templos fueron cubiertos por la densa vegetación de la selva ocultando la ciudad hasta  la época moderna. Sólo una leyenda sobrevivía entre los indígenas sobre una ciudad perdida.  En 1848 el gobierno guatemalteco decidió finalmente enviar una expedición.
    El Parque fue creado en 1955, y se encuentra en la selva del Petén, aproximadamente 300 km al norte de la capital de Guatemala. En el año 1979 fue incluido por la UNESCO en la Lista del Patrimonio Mundial. Es una zona núcleo dentro de la Reserva de la Biosfera Maya que es el bosque continuo de mayor tamaño en el continente americano después de la selva amazónica de Brasil.
La superficie total del Parque Nacional de 576 kilómetros cuadrados  acoge los restos esparcidos de miles de estructuras (foto 5) incluyendo templos, palacios, altares, residencias, juegos de pelota, terrazas, calzadas, plazas con mascarón de Chaac – dios de la lluvia (foto 5a) y estelas (foto 5b). La zona central ocupa unos 16 kilómetros cuadrados. Entre las edificaciones mas complejas destacan cinco templos principles:
Templo I o Templo del Gran Jaguar (44 etros de altura) Templo II o Templo  de las Máscaras  (37 metros),  Templo III o Templo del Sacerdote Jaguar,  (60 metros), Templo IV llamado también De la Serpiente Bicéfala, (70 metros), y el Templo V ( 59 metros). En Tikal aun permanecen enterradas la mayor parte de las edificaciones. Se hace un gran esfuerzo para que las ruinas no sean recubiertas por la selva (foto 6, foto 6a). 
     Se puede visitar Tikal en un solo día, sin embargo, lo más recomendable es pasar aquí la noche, visitando las ruinas al anochecer y disfrutar de la puesta y salida del sol. Se recomienda llevar calzado cómodo, ya que para visitar los complejos más espectaculares se debe recorrer una distancia de 10 kilómetros como mínimo. Para encontrar la mejor vista es necesario subir al Templo IV, la píramide más alta, que permanece aún sin ser totalmente restaurada y partes del templo se encuentran cubiertas por densa vegetación. Al estar sentado en la cima y escuchar los ruidos de los animales cuando se despierta la selva se experimenta una serie de sensaciones indescriptibles (foto 7, 7a)
      Aunque la escalada al Templo no es sencilla - subiendo por las empinadas escalinatas de madera (foto 8) - vale la pena hacer el esfuerzo porque desde allí se contempla la vista más alucinante:las orgullosas siluetas de los antiguos templos de Tikal se elevan por encima de las copas de los árboles más altos de la frondosa selva guatemalteca (foto 9,10, 11). Tikal es una combinación de naturaleza e historia en una de las reservas naturales más importantes de América. Es un destino ideal para los viajeros con el espíritu aventurero que buscan lugares excepcionales llenos de magia y misticismo.

      Gosia Marszałek
 

Fot.1

Fot.2

Fot.3

Fot.4

 

Fot. 5

Fot. 5a

Fot.5b

Fot.6

 

Fot.6a

Fot.7

Fot. 7a

Fot. 8

Fot.9

Fot.10

                                                           Fot.11