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                                                El vestuario indígena guatemalteco:

                                                                  simbolismo, color y tradición.

                    
             Lo primero que llama la atención al pisar Guatemala es el colorista atuendo de los lugareños. En la vestimenta guatemalteca encontramos una mezcla de motivos mayas y españoles, colores y significados. Los antiguos mayas se vestían según su estatus social dentro de la comunidad, es decir, el vestuario permitía reconocer el grupo etnográfico. Las diferentes figuras tenían significado religioso y muchas veces representaban símbolos del Calendario Sagrado. Hoy en día en algunos pueblos aún quedan huellas de aquella costumbre, el traje de los indígenas diferencia a qué pueblo pertenece su usuario, es el principal medio a través del cual se transmite la identidad étnica mayense. Según los especialistas, hay más de 150 trajes indígenas y  más de once técnicas de tejido. Los materiales más comunes son la lana, el algodón, el henequen y la seda.    

          Guatemala para muchos significa un destino poco habitual cuando en realidad debería ser punto de partida para todos los viajeros, incluso los más experimentados. Es un país maravilloso y -comparado con otros países latinoamericanos- bastante barato. Lo primero que acapara la atención del visitante al llegar a Guatemala es su fascinante caleidoscopio de colores que se combinan en infinitas posibilidades. No cabe duda de que una de las manifestaciones de la cultura guatemalteca que más colorido tiene es el vestuario indígena, profundamente arraigado en la tradición prehispánica.


El traje de la mujer                                                       
         Entre las mujeres mayas, estos trajes de complicados diseños y llamativos colores están compuestos de huipiles y faldas. El huipil, utilizado en Mesoamérica desde hace más de mil años, consiste en una túnica muy simple de diferentes colores con una abertura para la cabeza, generalmente sin mangas. Cada pieza está adornada con ricos bordados. Los dibujos expresan la cosmovisión indígena sobre la naturaleza, los puntos cardinales, las esculturas mayas y formas humanas y mitológicas, así como de varios animales y plantas; además, reflejan la identidad, el lugar natal y condición social. Los huipiles, igual que otros trajes tradicionales, se tejen en telares de cintura y casi siempre son hechos por la mujer. En cuanto a las faldas, llamadas refajo, corte o enagua, hay que decir que las más famosas son de algodón y tienen entre dos y nueve metros de longitud. Con esa tela se envuelve el cuerpo a manera de falda, existiendo una gran variedad de formas y colores. Otro elemento tradicional de la vestimenta que puede ser usado también  por los hombres es la faja -prenda de tela en forma de cinta que evita que los pantalones y las faldas se caigan-. La manera de atarlas, igual que los motivos decorativos, pueden variar según el pueblo, lugar o distrito.


        En muchas comunidades las mujeres indígenas se adornan la cabeza con tocados, el legado de los antiguos mayas que lucían grandes tocados de plumas. Hay una gran variedad de formas, tamaños y colores. En algunas regiones, como Lago de Atitlan, las mujeres lucen tradicionales tocoyales, cintas de lana de múltiples colores que sirven para entrelazar el cabello. En otras, se conserva la costumbre de llevar en la cabeza un pañuelo grueso llamado tzut o kaperraj que puede ser atado de diferentes maneras. Esta pieza de tela rectangular en realidad puede tener infinidad de usos, a veces sirve también para cargar cosas o niños. Otra costumbre maya que viene de los tiempos prehispánicos es llevar alhajas (collares). En la mayoría de los casos son de vidrio coloreado, pero también se pueden ver auténticas obras de arte hechas de antiguas monedas de plata, piedras turquesas, coral o azabache.


El traje masculino
        Los trajes de los hombres no tienen tan larga tradición como los que llevan las mujeres y pertenecen a la época colonial. El traje masculino fue impuesto por los españoles en el marco de la lucha contra la desnudez. Las camisas, sombreros y pantalones sustituyeron a los tocados, piel de jaguar y trozos de tela con los que los antiguos mayas se tapaban los genitales. Hoy en día sólo algunas comunidades conservan el traje masculino tradicional. Los trajes más espectaculares los podemos ver sobre todo en los pueblos que rodean el Lago Atitlan.


        Una de las prendas masculinas de influencia española más utilizadas es sin duda el sombrero. Suele ser de lana, paja natural o petate (fibras de la planta llamada Palma de Petate). En las comunidades montañosas los hombres usan capixay, una capa negra y gruesa elaborada con lana que cubre el cuerpo hasta la mitad de las piernas. En realidad son dos piezas rectangulares unidas a los lados. Aunque la palabra capixay es de origen español, la prenda es una mezcla de tradiciones mayas y las capas antiguas de los sacerdotes católicos. A veces se usan también chaquetas cortas tejidas en lana en color café llamadas cotones. Su rasgo característico es el zotz (murciélago) ubicado en la espalda, uno de los símbolos más importantes de la cultura maya. Los pantalones, llamados también calzones, están tejidos con líneas verticales y tienen colores brillantes. En la parte inferior hay bordados con motivos animales. En algunas comunidades se llevan encima de los pantalones o alrededor de la cadera las llamadas rodilleras, pequeños tejidos de gruesa tela natural, o ponchitos que cuelgan de la faja en la parte frontal de los pantalones. En algunas regiones los hombres llevan consigo bolsas –morrales- tejidas a mano, hechas de algodón o henequen. Una parte muy importante de la indumentaria guatemalteca son los caites, las sandalias de cuero que llevaban los gobernantes mayas hace ya siglos. Los caites de la élite eran de piel de jaguar, aunque hoy se utilizan caites fabricados con piel de venado.


      Desgraciadamente muy pocos hombres lucen en la actualidad trajes tradicionales completos. Cada vez son más los que rechazan sus pantalones tradicionales sustituyéndolos por otros de corte europeo. Sin embargo, a pesar de que las costumbres se han modificado en las comunidades indígenas, las mujeres  continúan usando sus coloridos trajes que forman parte de una cultura milenaria. Aunque ciertos elementos simbólicos ya son efecto del sincretismo religioso y cultural, todavía transmiten la historia y los mitos, reflejando la ancestral identidad maya.

Małgorzata Marszałek