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El culto a Taytacha Qoyllur Ritti

(la influencia católica en la religión andina)

 

Desde la antigüedad existe en la mitología andina y hoy sigue teniendo mucha importancia, la adoración a las montañas y cerros. Se los considera los símbolos de los primeros antepasados que poblaron la tierra. Hoy en día, igual que en el pasado, a través de la montaña, los andinos veneran también a Pachamama (la Madre Tierra). Lo que diferencia estos ritos de las antiguas celebraciones es la influencia de la religión católica. Una de las manifestaciones más importantes de la religiosidad popular llena de ritos autóctonos preincaicos contaminados con el catolicismo es sin duda el culto a Qoyllur Ritti.

El Santuario Qoyllur Ritti, llamado también La Estrella de Nieve está ubicado en la cordillera de los Andes, junto al nevado Ausangante a 6384 metros sobre el nivel del mar. Los origenes de este santuario se remontan al siglo XVIII, pero el lugar era considerado santo ya antes de la conquista española.

Lo curioso es que el culto tiene cada vez más creyentes y peregrinos. Todo esto lo confirma el hecho de que numerosas sociedades de emigrantes de Cusco reproducen los bailes y el transcurso de las celebraciones Qoyllur Ritti en Lima y Nueva York. Eso es debido al hecho de que la Fiesta al Taytacha (padrecito en quechua) Qoyllur Ritti es un ejemplo de sincretismo religioso, que une la devoción a Jesús con el prehispánico culto a los Apus. El pico Ausangante, igual que muchos otros en la andina cosmovisión era un lugar mágico y sagrado, un sitio donde se podía establecer el contacto con los espíritus. Según la mitología incaica esta montaña junto con los cercanos lagos estaba considerada el lugar donde nace la energía masculina que fecunda a la Pachamama.

Todos los años miles de peregrinos, principalmente los indios y mestizos, se reunen en el Santuario de Qoyllur Ritti, donde a través de bailes, cantos y rezos rinden homenaje a los espíritus andinos y al Taytacha - la imagen de Cristo, pintada en la inmensa roca, que en los tiempos anteriores a la conquista, fue una de las huacas (lugares santos) más importantes. El principal objetivo de esta festividad es llevar ruegos y peticiones al poderoso y espantoso Taytaycha Qoyllur Ritti. Las peticiones no siempre están de acuerdo con los 10 Mandamientos. El camino es muy duro y requiere mucho esfuerzo, pero para los peregrinos supone una experiencia inolvidable. La festividad, como la mayoría de las antiguas fiestas incaicas está relacionada con el movimiento de la luna, así que es una fiesta movible, que normalmente se celebra en la ùltima semana de mayo, o la primera de junio, siempre en la luna llena antes de Corpus Cristi. Dura tres días y tres noches. La peregrinación empieza en un pequeño pueblo llamado Mahuayani, desde allí los peregrinos comienzan el recorrido de unos 8 kilómetros, llevando la bandera del antiguo imperio Inca (Tawantinsuyo) y papelitos con favores y milagros escritos que le van a pedir a Taytacha. Igual que sus antecesores toman infusiones de hojas de coca, que no solo fortalecen, sino que también tienen un significado sagrado. Vienen desde los lugares mas remotos, algunos también desde el extranjero para renovar el culto que ha pasado la frontera del tiempo. Durante la peregrinación pueden ocurrir accidentes con víctimas mortales, lo que para muchos significa que el Apu (Señor en quechua) Ausangate impone un sacrificio humano como tributo de su deidad. Los peregrinos acuden en grupos llamados “naciones” acompañados por bailarines que llevan sus trajes tradicionales. Durante la peregrinación se realizan muchos ritos que son el efecto de la sincretización de la religión católica y las creencias autóctonas preincaicas. Debajo de cada una de las nueve cruces (referencia al camino de calvario) que se encuentran en el recorrido, los peregrinos dejan pequeñas piedras que simbolizan pecados expiados. Esta costumbre llamada apachetas alude a un rito andino prehispánico que consistía en levantar montículos de rocas de varios tamaños en honor de Pacha Mama y otros espíritus andinos. Otra costumbre católica es la imagen de la Virgen de Fatima. Los bailarines ofrecen sus danzas al Taytaycha Qollur Ritti y a la Virgen a la vez.

Cada vez tiene más importancia el ritual llamado "alasitas". Se trata de un mercado de origen aymara. En los puestos se venden miniaturas de bienes, desde casas hasta títulos universitarios y certificados, muy bien hechos, de madera, plástico o cartón. Representan los bienes que los peregrinos desean poseer. Se acercan a la imagen de la Virgen pidiéndole que los deseos expresados en las miniaturas se cumplan en el futuro. El papel más importante de toda la festividad esta desempeñado por Ukuko (oso en quechua) – el personaje mitad humano y mitad oso, que dentro del imaginario popular es una especie de heroe. El segundo día de la festividad, antes de salir el sol, los ukukus suben hacía las cumbres del nevado para buscar la Estrella de la Nieve que según se cree está enterrada en sus entrañas. Desde allí cargan en sus espaldas grandes bloques de hielo, que luego van a servir para la ceremonia de purificación. El hielo se reparte entre los peregrinos. Según las creencias andinas cuanto más grande es el bloque, más grandes serán los beneficios obtenidos. Se cree que el agua del hielo tiene propiedades terapéuticas, capaces de curar casi todas las enfermedades.

La fiesta de Taytacha demuestra que la contemporánea religión andina es un mestizaje religioso, en el que los elementos andinos son cristianizados y los cristianos andinizados. Por los turistas extranjeros esta fiesta es considerada como una manifestación de las costumbres y la cultura andina. Sin embargo, no se puede olvidar que los creyentes andinos emprenden el largo viaje en busca del contacto con lo divino, igual que lo hacían sus antecedentes. Para ellos el motivo principal es llevar las peticiones al Seńor Qoyllur Ritti, que les protege desde los tiempos remotos.

 

Gosia Marszałek