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CAMINO DE SANTIAGO: Una serie de miradas al norte de España

    El Camino de Santiago es una ruta de peregrinación cristiana que transcurre por el norte de la Península Ibérica. Tiene como destino la catedral de Santiago de Compostela, en Galicia, en cuyo interior se encuentra la tumba del Apóstol Santiago. Santiago, San Yago, o San Jacobo son algunos de los nombres que recibe este santo, aunque en España es indiscutiblemente conocido como Santiago. Según cuenta la tradición cristiana Santiago fue el responsable de evangelizar la Península Ibérica, y es recordado como santo patrón de España. Otros nombres masculinos muy comunes en España, como Jaime y Diego, también tienen su origen en este santo.
    En la época medieval, el Camino de Santiago era la ruta de peregrinación más importante de la cristiandad, por detrás de Jerusalén y de Roma. A lo largo del camino se levantaron numerosísimas iglesias, monasterios y hospitales para peregrinos. Incluso existía una orden de caballería, la Orden de Santiago, dedicada a proteger el camino.
    Hoy en día e trata de una ruta llena de significado religioso, histórico y cultural, y podríamos decir que el camino de Santiago es como una especie de columna vertebral, que une de este a oeste la franja norte de la península ibérica, la España medieval cristiana enfrentada a la España musulmana desde la que comenzó la famosa reconquista que daría forma a las actuales España y Portugal.
   Durante la baja Edad  Media, el camino comenzó a perder importancia, y aunque nunca dejó de haber peregrinos, el número de personas que caminaban a Santiago disminuyó enormemente. Por ejemplo, durante 1970 la Catedral de Santiago apenas registró 70 peregrinos. Sin embargo, a partir de los años ochenta el número de peregrinos prácticamente se doblaba de un año para otro. El renacimiento del camino llegó en 1993, cuando la UNESCO declaró al camino de Santiago como Patrimonio de la Humanidad, y casi 100.000 peregrinos cruzaron la Puerta Santa de la catedral de Santiago, una puerta que únicamente se abre en los años Jacobeos: años en los que el día de Santiago (25 de Julio) cae en Domingo.
   A Santiago llegaban y llegan personas desde todos los rincones de Europa. Tradicionalmente los peregrinos tenían que caminar la distancia hasta Santiago, pero hoy en día hay muchas personas que realizan el camino en bicicleta o incluso a caballo. Existen rutas desde las Islas Británicas, desde Italia, desde Francia, desde Alemania, y también desde Polonia, a través de la Via Regia que atravesaba Wroclaw y Görlitz/Zgorzelec. Todos esos caminos se juntaban al llegar a los Pirineos, formando lo que se conoce como el “Camino Francés”. Esta es la ruta que muchos entienden como sinónima con el Camino de Santiago. Atraviesa tres comunidades autónomas y siete provincias: un total de 750 kilómetros desde la frontera con Francia. Los peregrinos a pie tardan generalmente un mes en recorrer el camino desde los Pirineos.
    Mediante esta serie de artículos quiero aprovechar que el Camino de Santiago vertebra el norte de España, como una gran calle mayor que lo atraviesa de este a oeste, para acercar a los lectores a esas tierras, ciudades y gentes que el peregrino va encontrándose en su camino hacia Santiago. Animo a todos a comenzar este viaje con la misma expresión latina que durante siglos se han dicho unos a otros los peregrinos para darse ánimos en el caminar: ¡Ultreia! ¡Vayámos más allá!

 

CAMINO DE SANTIAGO (I): Navarra

    Imaginemos que hemos decidido recorrer el Camino de Santiago (muchos españoles dirían hacer el camino), tomando el tradicional Camino Francés desde los pirineos. Tenemos calzado fuerte y cómodo, un par de calcetines en cada pie para amortiguar las rozaduras y nuestra mochila. La media es realizar unos 30 kilómetros diarios a pie. ¿Desde donde comenzamos? El comienzo tradicional del Camino de Santiago Francés está en Roncesvalles, en la comunidad de Navarra. Durante la antigüedad, Navarra era poblada por tribus de vascones, al igual que su vecino actual, el País Vasco. Todavía hoy en día se habla euskara (vasco) en la parte norte de Navarra, y los nombres de muchas ciudades y pueblos son claramente vascos: Alsasua, Irurzun, Elizondo... El euskara es una lengua misteriosa, que siempre ha resultado problemática para los lingüistas. No se ha podido encontrar ninguna lengua relacionada con ella: es única en el mundo. Pero Navarra, sin duda, por lo que es más conocida mundialmente es por las fiestas de San Fermín que se celebran cada 6 de Julio en la capital Navarra, Pamplona.
   Pero antes de llegar a Pamplona, hablemos un poco más de la historia de estas tierras. Tras la conquista de la península ibérica por los musulmanes, el territorio que ahora es Navarra pasó a formar parte del Imperio Carolingio. La batalla más famosa de las tropas de Carlomagno en España tuvo lugar, de hecho, en Roncesvalles. No es nada raro, ya que la ciudad es un punto de acceso muy importante para atravesar los pirineos y poder entrar en la Península Ibérica. Aunque la batalla en sí fuera realmente una pequeña lucha entre las montañas en la que salieron perdiendo las tropas de Carlomagno, fue convertida en leyenda gracias al primer cantar de gesta medieval, la Chanson de Roland, un importante poema que narra la heroica muerte del caballero Roldán.
    Roncesvalles hoy en día es sobre todo una localidad turística, centrada en el Camino de Santiago. Tiene una pequeña Iglesia de Santiago (o de los Peregrinos) y el primer albergue del camino. Los albergues de peregrinos son lugares especiales construidos para dar cobijo a las  personas que estén realizando el Camino de Santiago. Los peregrinos llevan consigo una credencial, una especie de pasaporte de peregrino que les sellan en los albergues y en las iglesias por las que van pasando. Mostrando esta credencial demuestran ser peregrinos y pueden pasar la noche en estos albergues por poco más de 3 euros.
   La primera etapa del Camino de Santiago francés lleva desde Roncesvalles hasta el pueblo de Zubiri, con su puente de la rabia, que según la leyenda podía curar las enfermedades de los animales que pasaran por debajo de él. Una cosa que no falta durante el Camino de Santiago son leyendas, desde luego. Continuando con la historia de Navarra, durante la edad media el territorio estuvo muy disputado entre los tres grandes reinos de la zona, Castilla, Francia y Aragón. Parte del territorio del Reino de Navarra hoy en día pertenece a Francia (la Baja Navarra, parte del País Vasco Francés) y el resto del Reino fue incorporado a Castilla en 1513.
   Para no perdernos durante el camino, tenemos que seguir las flechas amarillas y los carteles con el símbolo del Camino: la concha de Santiago. Hoy en día muchas personas comienzan el camino llevando consigo una de estas grandes conchas de vieira (así se llama el animal, que por cierto es todo un manjar), aunque antiguamente era la marca de aquellos que regresaban de Santiago, habiendo recogido sus conchas en las playas gallegas. En fin, con concha o sin ella desde Zubiri llegamos ya hasta la capital de Navarra, Pamplona.
   Pamplona es una ciudad de cerca de 200.000 habitantes, que puede presumir de ser una de las ciudades con mejor nivel de vida de España. Navarra en general es una de las regiones más ricas de España, con relativamente bastante industria y un sector turístico muy fuerte. Pamplona también tiene la universidad más famosa en España en cuanto a estudios en medicina, fundada en 1959 por el Opus Dei. Hasta el 1423 la ciudad estaba dividida en tres distintos “burgos” que en varias ocasiones entraban en conflicto unos con otros (el Reino de Navarra sufrió varias guerras civiles durante aquellos años).
   Pamplona es sobre todo conocida gracias a los Sanfermines. Las imágenes de mozos vestidos de blanco con pañuelos rojos corriendo por las calles de la ciudad y perseguidos por una manada de toros bravos dan la vuelta al mundo cada año. Correr en los encierros, que así se llaman esas carreras por las calles (que están cerradas con vallas de madera, encerrando a los animales y a los corredores) no es una tradición exclusiva de Pamplona, pero los Sanfermines son sin duda el encierro más famoso del mundo. Fuera de España, su fama se debe en gran medida al escritor Ernest Hemingway, quien visitó varias veces Pamplona y escribió acerca de los Sanfermines.
    En total, las fiestas de San Fermín duran nueve días: comienzan el 6 de Julio con el chupinazo (un cohete lanzado a las doce del mediodía desde el balcón del ayuntamiento) y terminan el día 14 en la plaza mayor de Pamplona, tras cantar una triste canción de despedida llamada “Pobre de mí”. Tal es la tristeza que sienten al acabar las fiestas: durante esos nueve días, las calles de Pamplona están abarrotadas de gente día y noche. Mucha gente forma parte de una peña, un pequeño club de personas que se reúnen para comer y beber durante las fiestas. En las mesas de esas peñas se encontrarán sin falta alguno de los productos típicos de Navarra: espárragos, chorizo de Pamplona (más similar al salami italiano que al chorizo que puede tomarse en el resto de España), cuajada (un postre lácteo parecido al queso fresco) y el famoso Pacharán (un licor fuerte hecho a base de aguardiente y unas bayas llamadas endrinas).
   Desde Pamplona los peregrinos pasan aún dos o tres días más en Navarra. Los lugares más importantes por los que pasa el Camino son Puente la Reina (con un hermoso puente románico, Estella (o Lizarra, en vasco) y Los Arcos. Desde allí el peregrino se adentra en la siguiente región española por la que transcurre el Camino: La Rioja.

DANIEL BARRIO FIERRO

 

la concha de Santiago

Puente de la Reina