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CAMINO DE SANTIAGO: Una serie de miradas al norte de España - segunda parte

CAMINO DE SANTIAGO (II): La Rioja

  Dejando atrás Navarra el peregrino entra en otra región con raíces vascas, La Rioja. Muy cerca de la frontera con Navarra y el País Vasco se encuentra la capital, Logroño. La ciudad ya existía en tiempos de los romanos, y su importancia en la época medieval era doble: por una parte, está situada al comienzo del valle del Ebro, el mayor río de la vertiente Mediterránea Española (y que en su nombre latino, Iber, da nombre a la Península Ibérica) y por otra parte servía como cruce de caminos entre los reinos cristianos de Castilla, Navarra y Aragón. La Rioja siempre fue un territorio por el que Navarra y Castilla siempre se pelearon hasta la conquista final de Navarra por los Castellanos.
  Logroño es una ciudad tranquila, de apenas 150.000 habitantes, con restos de fortificaciones y bastantes edificios barrocos. La Iglesia de Santiago, aunque medieval, tiene una puerta barroca en la que aparece una enorme figura del Apóstol Santiago en su faceta de “Santiago Matamoros”. Se trata de una representación Iconográfica del Apóstol, montado en un caballo blanco y con una espada en la mano, muy importante durante la edad media española. En esa imagen se une a Santiago, patrón de España, con las luchas de la reconquista (moros es la manera común y algo despectiva de llamar a los musulmanes en España). Tiene su origen en la Batalla de Clavijo, que tuvo lugar en el siglo IX a 16 kilómetros de Logroño. Dicen las crónicas que el Rey Asturiano Ramiro I se negó a pagar el tributo a los musulmanes, especialmente el llamado “tributo de las cien doncellas”. Hoy en día se tiene bastantes dudas acerca de si realmente existió o no ese tributo, pero las historias medievales dicen que los musulmanes exigían a los cristianos que les entregaran a 100 doncellas como tributo. Ramiro se negó, y con la ayuda del Apóstol Santiago (que bajó de los cielos montado en su caballo blanco) logró vencer a los musulmanes y acabar con el supuesto tributo.
  La batalla sería muy importante para el Camino de Santiago, pues tras ella se instauró el llamado “Voto de Santiago”, por el que los cristianos de Asturias, León y Castilla se comprometían a pagar un tributo al santo por su ayuda en la batalla. Naturalmente, este tributo se pagaba en la Catedral de Santiago, y esto hizo que el Camino ganara aún más importancia. Bueno, y desde entonces la imagen del “caballo blanco de Santiago” es parte de la cultura popular española. El santo, curiosamente, suele aparecer representado como uno de sus peregrinos: barba y cabello largos, una túnica marrón, un sombrero de ala ancha y bastón. También lleva consigo la concha de Santiago (el símbolo del Camino) y muchas veces aparece con una calabaza seca, que los peregrinos utilizaban para guardar agua.
  Mientras se está en Logroño se puede visitar la Calle del Laurel, famoso lugar de tapeo. No creo que haga falta que explique lo que son las tapas. Lo que sí que hay que decir es que en La Rioja, al igual que en Navarra y el País Vasco, a las tapas se las llama más comúnmente Pinchos. Ah, y no son gratis: cada ración cuesta entre dos y tres euros. Mientras se comen los pinchos, lo normal es disfrutar del producto que sin duda ha dado más fama a la Rioja: sus vinos.
  El Rioja es el vino español que más se conoce en el mundo. Es un vino más bien seco, al contrario de los también famosos Jerez (Sherry) y Málaga, que se producen en el sur. Aunque se han cultivado vides y se ha elaborado vino en la zona desde tiempos de los romanos, los vinos españoles ganaron mucha importancia a finales del siglo XIX tras la epidemia de filoxera que casi acabó con las viñas francesas. El orgullo de los españoles hace que consideren su vino como el mejor del mundo, pero bastante gente fuera de España lo considera una “imitación” del vino francés. En realidad esto no es cierto, porque tanto las variedades de uva como los métodos de producción son distintos. En la rioja se utilizan mezclas de distintos tipos de uva para la elaboración de vinos blancos, y sobre todo tintos. El tipo de uva más famoso se llama tempranillo (porque madura unas semanas antes que los demás).
  Los vinos de Rioja reciben varios nombres según el tiempo que hayan estado madurando en barricas de roble (siempre roble). Un “Rioja” ha madurado durante un año o menos, más otro periodo de envejecimiento en botella. Un “crianza” ha estado un mínimo de dos años en roble antes de pasarse a la botella. Las cosas se complican con los “reserva”, que envejecen por lo menos durante tres años, de los que por lo menos uno ha sido en barrica de roble. Finalmente, un “gran reserva” ha estado dos años en roble y un mínimo de tres años en botella. La marca de “Rioja” está protegida por ley en España (lo que se conoce como Denominación de Origen), y asegura que los vinos han sido realizados según el reglamento del Consejo Regulador de La Rioja.
  La importancia del vino es tan grande que la Universidad de La Rioja tiene una carrera universitaria en Enología (la ciencia del vino). Además de eso, existen varios museos del vino, y se realizan muchas fiestas alrededor del vino. La más famosa es la Batalla del Vino en Haro, a 44 kilómetros de Logroño.
  Logroño se encuentra a 616 kilómetros de Santiago. Antes de abandonar La Rioja, quedan otros 100 kilómetros de Camino. Los lugares más importantes aquí son Nájera y Santo Domingo de la Calzada (calzada es otro sinónimo de camino). En Nájera se encuentra el Monasterio de Santa María la Real, del siglo XI, en donde están enterrados los reyes del primer Reino de Navarra. Santo Domingo de la Calzada tiene una curiosa leyenda.
  Dicen que en el siglo XIV peregrinaban a Santiago una familia alemana, y al pasar por Santo Domingo, una mesonera (una chica que trabajaba en un mesón, un bar de la época) se enamoró del hijo de los alemanes. Como él no le hacía caso, la chica robó una copa de plata y la guardó en el equipaje del chico. Cuando los alemanes iban a marchar, los guardas les registraron y pensando que el chico había robado la copa, lo condenaron a muerte. Los padres rezan a Santiago, pero el chico es ahorcado. Sin embardo, acercándose a la horca, los padres escuchan como el chico les dice que sigue vivo. Piden a los guardas que lo bajen, pero el jefe de la guardia no les cree y dice, “Está tan muerto como este gallo y esta gallina asados que me voy a comer”. Dice la leyenda que en ese momento el gallo y la gallina se levantaron y se pusieron a cantar… y desde entonces en la catedral de Santo Domingo de la Calzada hay un gallinero con un gallo y una gallina blancos, para recordar a los peregrinos la ayuda del Santo.
  Y así, con la curiosa historia del gallo y la gallina (que de vez en cuando cantan, sin importarles que se celebre misa en la catedral) se acaba el paso del Camino de Santiago por La Rioja. Aún quedan 560 kilómetros, pero esos los dejamos para la siguiente etapa: Burgos.