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Barcelona: Ruta turística para

Marcos Alemany

Después de las vacaciones de Semana Santa, a muchos ya les estarán entrando otra vez las ganas de irse de vacaciones o de realizar un intercambio como el de Erasmus a otra ciudad europea. Este artículo va dirigido a aquellos estudiantes extranjeros que en algunas ocasiones me preguntaron con curiosidad por mi ciudad natal, Barcelona, y decidieron pasar en ella unas vacaciones o un semestre de intercambio y también para aquéllos que se lo estén pensando...

Escribir sobre Barcelona significa describir cómo fue la ciudad entonces, cómo lo es ahora y cómo lo será en un futuro. Apenas se puede encontrar ninguna otra metrópolis que haya cambiado tan rápido y a fondo su cara en los últimos años. Barcelona seguirá cambiando. Es una ciudad llena de contrastes y, en especial, en el casco histórico conocido por la Ciutat Vella . En él podemos disfrutar de una arquitectura gótica excelente junto a edificios ahogados en la penumbra y la mugre habitados por todo tipo de clases sociales y etnias. Esa zona de Barcelona, con el Raval y la zona del Barrio de Gracia son los lugares de residencia predilectos para los estudiantes extranjeros que, con la ayuda de becas como la de Er asmus , desean invertir un semestre o dos aprendiendo castellano en esta ciudad. Algunos quedarán prendados por el estilo agitado de vida de la ciudad, el buen tiempo, la vida nocturna, los hábitos culinarios... hasta llegar a la decisión, incluso, de prolongar su estancia. Otros, sin embargo, no se dejan convencer por lo que a simple vista parece una ciudad mediterránea ideal. Las aglomeraciones de gente, el denso tráfico, el smog , el ruido, el estrés de una masa trabajadora que llega a los 2 millones de personas durante el día, influyen en el comportamiento de muchos turistas, nuevos residentes, que se aventuraron en esta ciudad buscando nuevas emociones.

La siguiente ruta turística va dirigida a aquellos jóvenes estudiantes extranjeros que desean encontrar con facilidad a otros camaradas en la misma situación, a aquellos que hayan sobrevivido el primer schock cultural al ver que existen habitaciones de 6 m2 con ventanas a patios interiores o a la misma escalera de la casa con vistas al ascensor. Va dirigida a aquellos pobres estudiantes que, por desgracia, son víctimas de la sangre latina oportunista de bastantes barceloneses que deficitarios en escrúpulos someten a estos indefensos extranjeros a abusivos alquileres que, en muchas ocasiones, doblan o casi triplican el nivel de otras importantes ciudades europeas. Para estas personas que han sufrido un recorte contundente en su presupuesto y que ya no pueden echar marcha atrás, no os desesperéis: no sois los únicos. La siguiente ruta debería concederos una oportunidad de poder compartir vuestras penas o de conocer a personas con conciencia que quizá os ofrezcan alguna solución.

La mejor opción para no gastar demasiado sería no salir de casa pero no sería lo más recomendable, las holgadas vistas desde vuestras celdas os llevarían al borde de la desesperación y los gritos de los vecinos, sus televisores encendidos, el agua cayendo por las cañerías de plástico dando esa ilusión de cascada tropical o cloaca, harían el resto. La zona de rehabilitación del Hospital del Mar dispone de vistas al mar estupendas y gratuitas. No os desesperéis y salid para mezclaros entre el pueblo.

Una forma de empezar bien la noche es tomando una cerveza cerca del Cine Verdi , antes de ver una película en versión original y subtitulada en español para poder empezar con la primera clase de idioma incluida en la entrada de cine. Quizá os encontréis con algunas personas procedentes de vuestro país. La sesión de las 20:00 es la más aconsejable porque así aún dispondréis de tiempo para ir a cenar -si os habéis ya adaptado a los horarios españoles- por alguno de los bares próximos al cine, donde la oferta culinaria es amplia. Encontraréis todo tipo de cocina: china, libanesa, turca, india, catalana... y por lo general por un precio módico porque es un barrio residencial donde se intenta que la misma gente que lo habita salga a comer fuera. Saliendo del Cine Verdi Park en la calle Torrijos hacia la izquierda empezaréis a encontrar bares interesantes e incluso con terraza en la Plaza de la Virreina. Otra opción es andar hasta la Plaza del Sol que supera en oferta a la anterior. Allí también podéis tomar después de la cena alguna copa en los disco-bares en la misma plaza. Antes de la una no es ningún problema entrar y tampoco exigen pagar entrada. Si optáis por quedaros hasta más tarde de media noche (de domingo a jueves) o de las dos de la madrugada (los jueves, viernes y sábados), no hace falta que os dirijáis a la parada del Metro Fontana que cierra sus puertas puntualmente. Tampoco necesitáis tomar un taxi para trasladaros al centro, os aconsejo simplemente pasear durante 20 minutos descendiendo primero por Gran de Gracia y luego por el Paseo de Gracia hasta llegar a la Plaza Catalunya . A la altura de la calle Mallorca podréis contemplar la Pedrera y al lado de la calle Aragón la Casa Batlló , ambas del arquitecto Gaudí. También os servirá para ver lo tranquila que puede ser esta ciudad de noche, cuando la gran mayoría de sus ciudadanos duerme. Una vez en la Plaza Catalunya podéis descender por las Ramblas de les Canaletes y adentraros a la derecha por la calle Tallers hasta el cruce con la calle de les Sitges para torcer a mano izquierda y encontraros con la entrada del bar La ovella negra . Se trata de un local con aspecto de cantina rústica, bastante espacioso para llegar en grupo y repleto de gente joven de todo tipo de nacionalidades. La sangría no es muy buena pero barata y la compañía grata. Si os cansáis del tumulto de guiris en ese bar podéis preguntar cómo llegar a un bar bastante conocido del Raval llamado "Concha" ambientado en el folclore de la España profunda. Preguntar por la dirección de este bar os servirá para refrescar vuestros conocimientos del idioma, quizá os acompañe también al mencionado local un grupo de españoles ansiosos por ampliar sus contactos internacionales.

Después de una o dos cervezas en ese bar empezaréis a tener apetito. Un tip nocturno del que comeréis tres por el precio de dos euros es una visita a una panadería clandestina que conoce todo juerguista nocturno en la calle de Caster con Nou de la Rambla. El deleite consiste en una caja de medio kilo de todo tipo de dulces de pastelería cubiertos con polvo de azúcar para encubrir su aspecto fresco dudoso que se venden por la puerta del almacén de la misma panadería casi a precio de coste y sin grandes contemplaciones legales. Desconozco si tienen un horario concreto, pero siempre está abierta durante toda la noche. Una vez hayáis recobrado fuerzas y la glucosa necesaria para seguir con la fiesta podéis dirigiros o bien a la Paloma, una discoteca amplia al estilo salón de baile situada en la calle de la Paloma, o si tenéis ganas de bailar a la Plaza Reial no muy lejos de la panadería, al otro lado de las Ramblas. Allí, según entráis, a mano izquierda y sin dejar los porches veréis que una cola de gente se apiña para ascender a un primer piso de una casa centenaria. Se trata del conocido Pipa Club , lugar en que muchos extranjeros finalizan su noche tumbados en confortables sofás del estilo de los años veinte. Consta de dos pisos totalmente reestructurados para ofrecer un club al estilo privado de principios del siglo pasado, más bien de prostíbulo. La conversación está garantizada y la compañía puede resultar de lo más variada. El único inconveniente es que no se andan con muchos rodeos a la hora de cerrar sus puertas. Os echarán a la calle a eso de las 05.30, es decir, tan sólo media hora antes de que podáis subiros al metro y regresar a casa con la seguridad de que cuando os durmáis ya no os importará tener o no vistas desde vuestras habitaciones, bueno, por lo menos esa noche, ya que a la mañana siguiente ya es otra historia.